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February 20, 2012
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 Ciertamente tenía algunas esperanzas en el informe policial, pero finalmente nada se obtuvo de él. Los oficiales mencionaron algo sobre falta de evidencia física, pero como ya establecí no tengo idea de nada en cuanto a la ciencia forense y cosas relacionadas con la policía. Aris se encargó de recibir casi todos los detalles para luego comentármelos en palabras que yo pudiese comprender. Me comentó que las únicas huellas digitales que pudieron identificar eran nuestras.

 Básicamente, no existía manera de identificar al extraño que había entrado a la casa esa noche. Tras haber hablado con mi marido sobre el informe me sentí bastante decepcionada. Nada parecía estar saliendo bien por esos días. Me volví muy  paranoia durante un tiempo considerable. Siempre he sido una persona bastante temerosa y la idea de un extraño merodeando por la casa me aterraba. Comencé a llevar un cuchillo escondido entre mis ropas cada momento del día.

 Aris por otro lado, desde el incidente cambió por completo. Era frío y distante. Pasó de ser un hombre risueño a fingir una sonrisa leve un par de veces a la semana. Ni siquiera sentía ánimos de charlar, sólo salía y regresaba a casa sin decir palabra alguna. Ganó un poco de dinero asesorando alumnos en materias literarias, pero no era difícil darse cuenta de que él realmente se sentía infeliz.

 Llegó un momento en el que tuve suficiente. Yo sabía cuánto amaba el ambiente universitario, así que luego de insistirle repetidas veces accedió a enviar varios currículos a distintas instituciones de la zona. Las respuestas fueron tardías pero obtuvo el ingreso a varias de ellas. Nos decidimos por la que se hallaba más cerca de nuestra vivienda por motivos de seguridad, no obstante era más lejana que la anterior. Si mal no recuerdo, estaba a hora y media en automóvil. Además, los horarios de mi esposo cambiaron considerablemente, ahora debía irse a las 18:00 y volver a las 03:00 AM. No era nada bueno, nuestro tiempo juntos se vería muy reducido debido a que nuestras jornadas de trabajo no coincidían. Lo único positivo que yo podía rescatar es que la casa no estaría tanto tiempo sola.

 Pero a pesar de estos inconvenientes nos sentíamos felices de haber encontrado un nuevo empleo para Aris. Poco después de aceptar el puesto recurrió varias veces a aquella institución y me comentó que le gustó bastante, aunque tardaría en acostumbrarse. Yo, por otro lado, cuando volvía de mi trabajo a las 16:00 me ocupaba de la casa y de mi cuenta en los foros AlliKel's Roses.

 Una noche en particular yo me sentía algo cansada. No había ninguna razón en especial, sólo tenía algo de sueño. Cerca de las 22:00 estaba escribiendo un nuevo journal para mi página, en las que adjunté algunas fotografías de mi moto y puse al tanto a mis insistentes lectores de mi situación actual. Expliqué que la policía no había encontrado nada interesante, y que tampoco existía explicación alguna de momento. Pero aclaré que yo no atribuía nada de lo sucedido a un hecho paranormal de ningún tipo. Les comenté que mi esposo y yo nos encontrábamos bien (aunque por supuesto, esto era sólo una mentira).

 A los pocos minutos de publicar el journal ya tenía algunos comentarios. Incluso me llegaron algunos mensajes personales ofreciéndome teorías al respecto. Uno en particular trataba de convencerme de que esa silueta que entró aquella noche en mi casa era la mismísima creepypasta de The Rake, pero yo pensé que era una tontería. Era un ladrón o algún loco, pero la gente al parecer no sabe tomarse nada enserio. Apagué un tanto molesta el ordenador y me fui a la cama.

 La mañana del día siguiente Aris y yo nos sentíamos mejor, emocionalmente hablando. Cuando desperté, sentí un intenso dolor en las articulaciones de mis piernas al tratar de levantarme. Intenté ponerme de pie poco a poco, pero cuando di el último empujón para quedar erguida una puntada en la parte trasera de mis rodillas me obligó a sentarme bruscamente en la cama. Mi esposo se despertó con el golpe que di y me preguntó qué me sucedía. Yo le comenté que al parecer el dolor en mis piernas había regresado, a pesar que el doctor había afirmado rotundamente que desaparecería.

 Aris, entonces, me trajo una bolsa con agua caliente y llamó por teléfono a mi médico para hacer una cita. También se comunicó con el hotel en donde trabajo para avisar que no podría asistir. Al ser incapaz de pararme me quedé en cama hasta las 17:00. Pero mi turno estaba fijado para ese mismo día a las 20:30 así que tenía que levantarme. Afortunadamente las puntadas habían desaparecido pero aún podía sentir bastante dolor en toda la parte de atrás de mis piernas. Tuve suerte de poder manejarme sola con las muletas ya que tendría que ir sola al doctor esa noche. Aris no podía darse el lujo de faltar al trabajo uno de sus primeros días. Pude ir hasta el baño para darme una ducha con agua caliente y así aliviar el dolor.

 Al salir logré sentirme mucho mejor. Podía caminar sin las muletas. Las molestias no habían desaparecido en su totalidad pero por lo menos podía tolerarlas. Esa noche llovía y hacía frío, así que me abrigué, cogí un paraguas y tomé un taxi. Luego de pagar al conductor tuve que bajar con mucho cuidado del vehículo para no resbalar con el pavimento mojado.

 En cuanto perdí el coche de vista me di la vuelta para entrar al edificio del doctor, sin embargo una inocente vocecilla me interrumpió tras poner un pie en las escaleras del pórtico.

-¡Señora, señora, lánceme la pelota de regreso, por favor!-

 Fue entonces cuando una pequeña pelota roja rodó hacia mis pies y se detuvo junto a mí. La levanté con mis manos y luego dirigí la mirada hacia mi derecha. Una niña se me acercó corriendo alegremente y se quedó de pie a unos dos metros de distancia. Yo la miré extrañada y a la vez encantada. Era una chiquilla adorable, tanto que parecía una muñeca. Tenía dos enormes ojos verdes con pestañas largas que parecían de porcelana, un cabello rizado rubio, abundante y brillante y unos labios rojos pequeños pero muy carnosos. Llevaba puesto un vestido blanco y verde claro de un estilo antiguo tan largo que le cubría por completo los pies. Su piel era bastante blanca y brillaba con la luz de los faroles. Tenía una sonrisa tan inocente que el sólo hecho de verla causaba bienestar.

 Creo que nos quedamos viendo unos segundos pero finalmente le sonreí y le devolví la pelota suavemente. Me dio las gracias y sonrió aún más. Casi hipnotizada, bajé mi pierna de la escalera y me coloqué a un metro de ella.

-¿Qué haces aquí? Puede ser peligroso para una niña pasear sola de noche.- le pregunté.

-Es que estaba jugando con mi pelota y.. creo que me separé de mi mamá.- dijo sonriendo.
Me pareció extraño que lo comentase tan tranquilamente, generalmente un niño se sentiría asustado en una situación así.

-¿Quieres que te ayude a buscar a tu mamá, nena?- le respondí amablemente.

-No, gracias señora. No se preocupe por mí. Mi mamá ya debe haberse ido a trabajar. Pasará por mí luego.-

-¿Qu.. Qué dices? ¿Entrará a trabajar y te dejará sola en la calle? ¿Dónde piensas esperarla?-

-Es usted muy amable, señora. Alguien como usted debe tener más cuidado y no hablar con extraños.- me contestó ella con una sonrisa aún más grande. No podía creer lo que estaba escuchando, e incluso hasta me molestó oírlo en cierto modo. ¿Una niña dándome consejos a mí, a una mujer adulta? No obstante ella lo hacía con la mejor intención, pensaba yo, no debería enojarme por algo tan trivial.

-Yo ya soy grande, puedo cuidarme muy bien sola, pequeña.- hubo un silencio momentáneo.

-A veces, a lo grandes les pasan cosas malas.- me dijo mirándome fijamente de manera un tanto extraña.

-.. ¿Cómo?-

-Sí. A veces personas muy malas les hacen cosas feas a las personas buenas. Eso es lo que siempre me dice Charlie.- para entonces su delicada y dulce voz había dejado de sonar amistosa del todo. El sarcasmo, la burla y la falsedad invadían cada una de las palabras que emitía.

-Ya veo.. ¿ Charlie es amigo tuyo?- musité intentando mantener la calma.

-¡Sí! ¡Es mi mejor amigo! Él siempre me cuenta historias muy interesantes sobre personas buenas y personas malas.- exclamó la niña emocionada.

-Vaya, debes quererlo mucho. Escucha, pequeña.. Tengo que irme, tengo una cita con el doc..-

-No entre.- me interrumpió ella. Mi cuerpo se congeló y un escalofrío recorrió mi espalda. ¿Qué diablos sucedía con esta chiquilla?

-¿Disculpa?-

-No entre ahí, señora.-

-¿Por qué no?-

-Charlie me dijo que hoy le pasaría algo muy feo a una persona buena. Me dijo que si veía a una persona buena le dijera que se fuera a su casa. Usted es una persona buena, no quisiera que le pasara algo feo, como a las personas buenas de las historias que Charlie me cuenta.-
Personas buenas, personas malas... Repetía tanto esas palabras que sus oraciones simulaban tener la inocencia de los niños pequeños. Pero hace rato yo podía ver que había algo más allí. Sentí otro escalofrío pero esta vez recorrió mi cuello y llegó hasta la parte de atrás de mis rodillas, incomodándome por completo.

-¿Por.. Por qué tu amiguito te dijo eso? ¿Cómo lo sabe?- le pregunté bastante nerviosa.

-Charlie sabe muchas cosas. Charlie oye cosas, y después me las cuenta.-

-¿Sabes dónde las oye?-

-Charlie dice que sus amigos se lo cuentan.-

-Entiendo.. ¿Y dónde está él ahora?-

-No lo sé, Charlie agarró mi pelota hace un momento y la tiró hacia usted. Luego se fue corriendo. No sé a dónde se fue Charlie.- la manera en que repetía una y otra vez las palabras comenzaba a irritarme, pero intenté ser paciente. Algo me decía que no era buena idea molestar a esa niña.

-Cla.. Claro.. Entiendo..- dije con una sonrisa forzada. Ella entonces se me acercó y agarró con suavidad mi abrigo.

-¿Va a entrar, señora?- susurró mientras jalaba sutilmente mis ropas.

-Nena, será mejor que busqu..-

-¿Lo hará?- me interrumpió de nuevo con un tono de voz un poco más elevado. Me quedé muda mirándola niña con miedo.

-Si lo hace, esta noche les pasará algo muy feo a dos personas buenas.-

-¿D.. Dos?- la conversación cada vez era más escalofriante. Pareciera que con cada frase que saliese de la boca de esa pequeña, mi corazón latía con más y más fuerza.

-Llame a un taxi y regrese a casa, señora. Usted es una persona muy buena.- dijo soltando una risita en apariencia inocente. La pequeña se alejó corriendo con su pelota en la mano y se perdió entre la niebla.

 Me quedé quieta mirando el lugar en donde le perdí de vista. No quería admitirlo, pero la realidad era obvia. Yo le creía. No sabía por qué, pero así fue. Sabía que ella decía la verdad, para bien o para mal. Me sentía molesta conmigo misma por dejar que una insolente niña me asustase, pero unos quince minutos después me cansé de pensar en si irme o quedarme. Decidí largarme de ahí.

 No pasaban autos por esa calle, estaba sola y lo único que me acompañaba eran las luces de los faroles que apenas iluminaban. Inquieta, llamé por celular al doctor e inventé una excusa para no ir a mi cita. Luego caminé dos cuadras hasta una avenida un poco más concurrida y me tomé otro taxi a casa.

 Cuando entré a la casa, noté que estaba empapada en sudor. Decidí tomar otra ducha pero más fresca esta vez. Mientras estaba bajo el agua me percaté de que mis dolores desaparecieron por completo. No sé cuándo ocurrió con exactitud, pero tuvo que ser durante mi placentera charla con la pequeña. Me tranquilicé luego de repetirme a mí misma que ya estaba en casa a salvo y que todo el asunto era ridículo.

 Pude dormir bien esa noche, lo hice tan profundamente que cuando Aris llegó a la madrugada y se acostó no logré escucharlo siquiera.

 Esa mañana del sábado me levanté, me cepillé los dientes y me fui a la cocina a preparar el desayuno. Aris ya se había levantado y estaba mirando las noticias matutinas mientras los huevos se cocinaban en la sartén. Saqué algunas naranjas de la nevera y preparé dos jugos. Tosté un poco de pan y le unté un poco de jalea. Luego de terminar todo esto puse la comida en la mesa y comenzamos a desayunar mientras charlábamos de cosas sin importancia.

 Después de algunas risas hubo un momento de silencio en el cual ambos mirábamos la televisión. No parecía haber nada inusual, las mismas noticias de siempre: Robos, asaltos, violaciones, crisis económica, matrimonios de famosos, etc.

 Sin embargo, hubo un boletín especial esa mañana que dejaba de lado a todos los demás casos de la semana. Encontraron el cuerpo de una mujer de unos treinta años totalmente mutilado dentro de una bolsa de basura en un callejón. Le faltaba el brazo derecho y se estimaba que había muerto la noche anterior. Pero a pesar del terrible estado del cadáver, lo que realmente hacía tan particular este repugnante hallazgo era desconcertante. Dentro de la misma bolsa en donde lo encontraron había una fotografía horrenda. El asesino (o al menos por mera lógica cualquiera supondría que fue el asesino) se había tomado una foto junto con el cuerpo, sosteniéndolo del hombro a modo de retrato. Ésta, según los reporteros, era demasiado fuerte como para mostrarla en su totalidad a los televidentes a esa hora del día. Más decidieron enseñarla aún así con el fin de obtener algún dato por parte del público a petición de la policía. El cuerpo entero de la víctima estaba oculto por un efecto borroso para evitar las malas impresiones de la gente más sensible o de los menores de edad, así que no pude fijarme en su aspecto o estado. Por otro lado, el homicida llevaba puesta una máscara blanca con ojos azules muy grandes y labios pequeños que se me hacía inquietantemente familiar.

 Fue entonces cuando me puse de pie de un salto al reconocer esa máscara: Yo la había usado en algunas obras de teatro cuando era niña. No podía equivocarme, era mía. Mi madre y yo la conseguimos en una feria artesanal hace mucho, era la única con ese diseño. Estaba convencida de que era uno de los objetos que aquel ladrón se llevó del ático tiempo atrás.

 Aris me miró sorprendido y me preguntó si estaba total y absolutamente segura. Por supuesto que lo estaba. No cabía duda de que esa máscara era mía. Recordaba que estaba en las cajas pero no la había visto cuando las abrimos junto con mi esposo para intentar descubrir qué se había llevado el intruso. Mi estómago comenzó a generarme malestares intolerables. Ahora resulta que quien entró a nuestra casa esa noche no era sólo un ladrón, sino un homicida. ¡Y uno muy sádico, además!

 Llamamos inmediatamente a la policía pero no nos tomaron enserio. Al parecer, recibieron muchas llamadas de broma diciendo conocer la identidad del asesino o afirmando ser el dueño de la máscara. ¿Enserio? ¿La noticia se dio a conocer esa mañana y la gente ya comenzó a decir patrañas? Durante ese día junto a Aris revisamos las cajas unas seis veces intentando inútilmente encontrar la máscara y convencernos de que no era más que una coincidencia, pero no había duda alguna: Esa era mi máscara.

 Mi marido y yo comenzamos a sentir cierta paranoia. Cambiábamos los cerrojos cada semana y compramos numerosos candados y pasadores. Él dormía con su revólver (obviamente, con el seguro puesto) debajo de la almohada. Instalamos un sistema de alarma y colocábamos los muebles pesados frente a las ventanas. Ni qué decir que nuestros bolsillos enflaquecieron considerablemente ante tantos gastos, pero era lo que menos nos importaba en ese momento.

 Puede que suene ridículo para aquellas personas que llevan vidas tranquilas, pero os puedo asegurar que un hecho como este vuelve paranoico al más racional de los individuos. La moto que tan feliz me hacía hace unos días ahora se hallaba llena de polvo en la cochera. Aris insistía en usar el auto para absolutamente todo y salir de la casa lo menos posible.

 Pero nuestras inquietudes no eran infundadas en lo más mínimo. Cada semana a partir de ese primer sangriento hallazgo, según el noticiario, se encontraba un nuevo cuerpo en el mismo estado: Totalmente mutilado, con miembros faltantes y, por supuesto, una fotografía del criminal posando con el cadáver al hombro.

 Mientras más homicidios había, más aumentaba nuestra paranoia. No, ¿por qué mencionar sólo la nuestra? La ciudad entera vivía con miedo. En cuanto una persona no atendía el teléfono o se retrasaba diez minutos, se temía lo peor y se llamaba a las autoridades denunciando una posible desaparición. El asesino no dejaba pista alguna, resultaba imposible encontrar algún indicio. La policía suplicaba a los televidentes por información, pero sólo conseguían pistas falsas o callejones sin salida. No había testigos reales ni ADN, lo único que tenían era el cuerpo apenas identificable y las tétricas fotografías en donde no podía distinguirse siquiera el sexo del criminal. Al poco tiempo los medios se dirigían a él / ella como el Asesino de la Fotografía. No era un nombre muy original pero era bastante apropiado.

 Comenzaba Septiembre y el verano estaba por llegar a su fin. La paranoia continuaba en aumento y el Asesino de la Fotografía ya tenía veinticuatro víctimas confirmadas. Recuerdo muy bien la fecha, 12 de Septiembre, el aniversario de mi boda con Aris. Esa tarde de domingo nos encontrábamos tendidos en el sofá mirando nuestro álbum de bodas.

 Seguramente parecíamos un par de adolescentes por las tonterías que nos decíamos, aunque nosotros nos sentíamos bastante felices en ese momento. Estábamos tan inmersos en los recuerdos, que acabamos de ver el álbum más pronto de lo que pensábamos.

 Luego de terminarlo, Aris se fue a tomar una ducha mientras yo me quedé viendo las demás fotos. Noté que en la caja en donde las guardaba estaba el viejo álbum de la escuela. No recordaba mucho así que comencé a hojearlo. Nunca me había sentido tan estúpida como en el momento en que vi aquello: Tenía fotos mías con la máscara puesta sobre el escenario de mi antigua escuela. Hasta había algunas en donde yo la sostenía en mis manos para poder sonreírle a la cámara. ¡De haberlo recordado antes, podría haber llevado estas fotos a la policía para demostrar que aquella máscara era mía! ¡Qué descuidada fui al no pensar en eso! Esperé a que Aris saliera de la ducha y ambos nos fuimos directamente a la comisaría. Después de un interrogatorio del que nada demasiado sustancial pudo sustraerse, confiscaron algunas de las fotos como evidencia.

 Honestamente dudo que les sirviera de algo, pero la policía estaba tan desesperada por pistas que insistía a la gente en llevarles cualquier información por más irrelevante que parezca. Antes de irnos a casa, les pedí seriamente que no dieran a conocer a la gente que le proporcioné ese dato a la policía. Bastante nerviosa me sentía ya. Me aseguraron que mantendrían el secreto, y me fui un poco más aliviada a casa junto con mi esposo.

 Un lunes por la mañana en particular fue bastante agotador. Como de costumbre, a las 8:30 AM me levanté de la cama y me di una ducha fresca. Personalmente no me gusta el calor así que sin importar el clima un baño con agua fresca o tibia siempre me sienta muy bien.

 Me sentía con bastante energía ese día, me preparé un desayuno como cada mañana y luego me puse mi uniforme. El otoño ya había comenzado así que presumo que estaríamos a mediados de Octubre. Lo recuerdo porque la gente ya había comenzado a poner los adornos para Halloween. Cómo sea, subí a mi moto y me dirigí a mi trabajo de jefa de chefs en el hotel.

 Allí, como siempre, parada en la puerta de la cocina estaba Ángela Thomas esperándome para saludarme. En cuanto a esta chica se trataba, la verdad es que nunca me agradó demasiado. No sé qué vio ella en mí pero desde que nos conocimos se me había pegado de una manera terrible. Vivía sometida a mis deseos sin que yo hiciese nada. Hasta me imitaba en muchos aspectos como en mi forma de hablar y mi actitud hacia los demás. Era realmente una joven muy bella, tenía un cabello rubio y unos ojos esmeralda grandes y llamativos. Su rostro era el de una verdadera damita y en él se reflejaba la inocencia, pero lo que tenía en belleza le faltaba en personalidad. Admito que yo sentía pena por ella, era una chica tan estereotipada. Era casi un cliché. A veces incluso creía que no le funcionaba el sentido común, solía quedarse a menudo mirando al vacío tratando de comprender lo que la gente le decía y se volvía realmente una molestia. ¡Qué mujer tan hueca! Y aún así, mantenía su puesto de trabajo sin problemas. Jamás entenderé cómo.

 Sin embargo para mí era casi intolerable de tratar, os aseguro que no es agradable que alguien imite cada uno de vuestros gestos o vuestras formas de hablar. Incluso Aris se enfadaba a veces, Ángela solía visitarme sin avisar y quedarse a cenar. Lo único en lo que era original era en su forma de vestir, usaba ropa exageradamente femenina además de pequeña. Era muy delgada, así que se permitía usar ropa de adolescente. Sólo usaba verde o amarillo afirmando que quedaban muy bien con su cabello y sus ojos (aunque en eso tenía bastante razón). Era realmente particular en cuanto a su aspecto pero no era capaz de formar una personalidad propia, más bien se adaptaba a aquella persona que eligiese como mentora. Lamentablemente, después de la renuncia de la anterior jefa de chefs, me eligió a mí.

 En fin, ya me había acostumbrado a sus constantes halagos y a que me siguiera a todas partes esperando a que le diga qué hacer. Y allí estaba, parada con esa estúpida sonrisa en la cara esperando para saludarme, pero ese día yo estaba dispuesta a tolerarla. Otra opción no me quedaba. Me sentía, como ya he dicho, enérgica esa mañana pero me molesté bastante cuando Ángela me comentó que Alexandra Taylor, la jefa de cocina, vendría a realizar la inspección esa semana. Esa mujer tenía una actitud nefasta y en cada revisión era lo mismo: Sólo recibir y recibir sus sermones y escuchar sus charlas acerca de cómo hacer mi trabajo de manera eficiente.

 La vi entrar cerca de la una de la tarde, estaba de un humor pésimo pero por suerte pasó de mí y sólo se dedicó a regañar a algunos de los camareros. Decidí evitarla lo más posible y pedirle a Ángela que lo hiciera también. Esa desagradable mujer nos tenía fichadas como una sola persona. Si Ángela cometía un error yo me llevaba el regaño. Ambas nos fuimos atrás a preparar algunos almuerzos fríos y pudimos evitar a Taylor durante todo el día.

 Regresé agotada esa tarde, pero me sentí mejor cuando me senté a beber un poco de jugo. Los vecinos estaban tan emocionados por Halloween que casi me hacían olvidarme de ese loco que masacraba personas cada semana.

 Pero eso no significaba que no estuviese cada mañana atenta a las noticias matutinas, aún recuerdo muy bien los escalofríos que sentíamos mi esposo y yo al ver el hallazgo de una nueva víctima en la televisión. Resultaba increíble que ese psicópata dejase los cuerpos en lugares tan obvios. No cabía duda de que quería que se supiera de él. Pero aunque la paranoia se había calmado un poco, ese horrible día habría aumentado cien veces más para Aris y para mí.

 Durante todo ese tiempo yo me había dedicado bastante a mi cuenta en los foros AlliKel's Roses, era un buen medio de distracción para todo el desastre que estaba teniendo lugar. Por supuesto, no comenté nada sobre la máscara robada ni nada por el estilo. Me dediqué exclusivamente a temas más personales, aunque eso me supuso que muchos de mis suscriptores me abandonaran, por decirlo así. Yo volví a ser un usuario común y corriente y para ser honesta no podía alegrarme más. Prefería el papel de espectador. Me había suscrito a varias cuentas con material interesante así que cada día tenía algo nuevo por leer. Además me resultaba entretenido contestar los comentarios y los mensajes privados que recibía. Fue entonces cuando Internet, el mismo medio que me proveía de distracción se convirtió en una completa amenaza.

 Un nuevo y curioso mensaje me llegó a mi inbox: "¿Haz revisado tu correo ya?" Me pareció extraño, pero aún así abrí una nueva pestaña y entré a mi cuenta en Hotmail. En efecto había un correo sin leer. Tenía varios archivos adjuntos y el asunto estaba escrito con letras extrañas similares a los escritos árabes (y al parecer muy inusual ya que el Traductor Google no lo reconocía).

 Ojalá nunca hubiese hecho caso a aquel mensaje en mi inbox y me hubiese abstenido de leer mi correo. Contenía las fotografías de ocho mujeres jóvenes caminando en la calle y parecían haber sido tomadas a escondidas. Debajo había un pequeño listado con ocho nombres femeninos. No los recuerdo en este momento, pero estaban también las edades y algunos datos más que se me pasan. Para mi sorpresa, la primera de las chicas que figuraba en las fotos y en la lista era Ángela llevando su vestido amarillo floreado y sus sandalias de taco alto. Primero mi mente paranoica sugirió que era un correo del psicópata asesino, pero después pensé que sería algún correo spam dado que me llegaban e-mails extraños todo el tiempo.

 No lo niego, abrí ese correo varias veces y miré las fotos por bastante tiempo. Ya he especificado desde el principio mi curiosidad por las cosas raras que circulan por Internet.

 El día en cuestión fue un Jueves que jamás olvidaré. Comenzó como cualquiera, a las 11:00 AM yo ya estaba en el hotel cocinando los platillos fríos y dirigiendo al personal de la cocina. No quise mencionarle nada a Ángela para no confundir más a la pobre muchacha. Ya había intentado hablar con ella de varias cosas pero siempre acaba perdiéndose y hablándome de sus adorables ropas nuevas para ocultar su poca comprensión de los hechos.

 Además lo que realmente me preocupaba era la jefa de cocina. No sé qué se había tomado Taylor durante esa última semana pero estaba realmente pesada, más que de costumbre. No obstante no me imaginaba yo que ocurriría el colmo de los colmos esa tarde.

 Pasado el medio día, absolutamente todos los huéspedes se intoxicaron con el almuerzo. Antes de acabar su primer plato estaban corriendo a los baños, a sus habitaciones o simplemente se desplomaban sobre las mesas con una expresión nefasta en sus rostros. ¡Vaya caos se armó ese día! No me alcanzan los dedos de las manos para contar la mitad de las demandas que el hotel recibió en menos de tres horas. Ni qué decir que Taylor estaba irreconocible (aunque con todo el derecho, después de todo ella debió responder a las quejas de los demandantes y de las autoridades). Preguntó una y otra vez por el culpable pero nadie jamás respondió, cosa que le enfureció aún más. Ya me veía venir un gran descuento en mi sueldo, si es que acaso no me despedían, pero por extraño que fuese Taylor no me dirigió palabra alguna. Sólo se dedicó a buscar al culpable sin importarle el rango que ocupase. Yo quería saberlo también ya que un error de ese tipo es imperdonable. La cocina cerró durante todo el día, no sé exactamente qué hizo la administración para indemnizar a los huéspedes.

 Tomaron muestras de los alimentos para saber qué falla se había cometido y, si era posible, también quién era el responsable. Taylor asignó a varios empleados a realizar determinadas tareas. Para suerte mía envió a Ángela a sacar la carne del congelador, llevarla a la parte trasera del hotel y arrojarla al contenedor de basura. Me quedé hasta las 15:20 aproximadamente para ayudar con la limpieza y luego me dirigí a la sala de empleados para sacar mis cosas de mi casillero e irme a casa. Mientras sacaba mi bolso y acomodaba mi ropa, Ángela entró corriendo y se me puso enfrente.

-¡Señora! ¡Ya casi es el día, señora!- me gritó muy alegremente

-¿De qué estás hablando?- le pregunté yo con muy poco entusiasmo.

-¿Cómo no se acuerda? ¡Mañana se cumplen dos años desde que nos conocemos!-

-Ah.. Sí. Gracias por recordármelo.- sinceramente, no tenía idea siquiera el día en que la conocí. No me agradaba mucho y además no era saludable para ella estarse amoldando a la personalidad de otros.

-¡Le tendré una sorpresa genial mañana, por favor no falte!- luego de dar un amistoso y alegre gesto con sus manos se dirigió a uno de los baños para ponerse su adorable y nuevo vestido verde que compró en una tienda francesa. Yo estaba bastante irritada, es decir.. ¿realmente se daba el lujo de pensar en algo como eso cuando todos estábamos en riesgo de perder nuestro trabajo? Recuerdo sospechar un poco de ella. Con esa actitud despreocupada no me sorprendería que el error lo cometiese esa chica tan distraída. No esperé a que acabara de cambiarse, le grité un saludo con desgano y me fui a casa.

 Llegué poco antes de las 16:00, Aris aún seguía dormido. Llegó muy tarde esa madrugada así que pensé que lo mejor sería dejarle descansar. De todos modos él no trabajaba los viernes. Comí alguna que otra cosa fría del congelador y me senté en el ordenador un rato para despejarme de todo. Entonces fue cuando recordé ese usuario extraño que me mandó aquel mensaje.

 Entré a mi cuenta y me dispuse a revisar su página principal. Sabía que debía ser alguien de la ciudad, es decir, le había tomado una fotografía a Ángela mientras paseaba en la calle. Su perfil era bastante vago, tenía un fondo muy bonito entre negro y gris pero no figuraba nada en su ícono. Bueno, nada en especial. Un usuario como cualquier otro. Todos los días se hacían cuentas de ese estilo para llamar la atención de los demás. Usualmente eran trolls o usuarios fantasma. Suelen aburrirse a los pocos meses. Básicamente nada demasiado interesante.

 Pasé el resto del día leyendo cosas de interés en Internet. Pensando en el psicópata más famoso actualmente en Nueva York, me puse a buscar información sobre algunos asesinos famosos y de crímenes importantes en los Estados Unidos. Qué cantidad de locos que puede haber. Allí estuve metida bastante tiempo hasta que Aris se levantó. Mientras él se daba una ducha yo le preparaba algo de comer. En fin, el día acabó con bastante tranquilidad.

 El día siguiente comenzó bien aunque yo estaba nerviosa al no saber qué me esperaría en el trabajo. Taylor aún no había llegado pero Ángela estaba, como siempre, parada en la puerta esperándome con su sonrisa ingenua y pintada. Ese día no quería tener que soportarla así que le dije que ordenase algunas cajas en la bodega de la cocina. Quedamos en vernos al salir del trabajo en los casilleros para que ella me enseñase lo que me compró por nuestro aniversario, y nos fuimos cada una por su lado. Me sentí mal por un momento, yo no le había comprado nada. Ni modo, tenía un brazalete bastante bonito en la muñeca y podría dárselo. Pero qué va.. ¿Qué iba a hacer ese día? Nadie vendría a almorzar, eso era seguro. Aún así, quería saber qué diría el informe de la investigación.

 Éste llegó poco después del medio día. Todos se calmaron al saber que el problema venía desde las industrias de carne y lactosa y no de nuestra propia cocina. Me sentí aliviada, donde cogiesen a alguno de mis subordinados tendría que comerme todo el jalón. Después de conseguir a un nuevo proveedor y de poner al corriente a los huéspedes la cocina comenzó a funcionar nuevamente, aunque básicamente sólo nos dedicamos a las ensaladas ya que no teníamos lácteos ni carnes de ningún tipo.

 Daba igual, se hicieron las 16:00 más rápido de lo que pensé. Me dirigí con pereza hacia los casilleros para ver a Ángela. Abrí la puerta y bajé las escaleras, luego miré por toda la habitación pero ella no estaba allí. Era una habitación bastante grande, y pensé que quizás ella estaría atrás en los baños. Tampoco estaba allí.

 Saqué mi móvil del bolsillo y le llamé pero ella no contestó. Creo que habré intentado comunicarme unas tres veces pero no hubo caso. No me preocupé mucho, conociéndola se habría olvidado o se hubiese metido en algún problema. Me di la vuelta y busqué mi casillero. Cuando lo tuve enfrente, introduje la combinación y se abrió.

 No lo podía creer, pero lo que encontré allí cambiaría mi vida para siempre. Dentro de mi casillero, se hallaba el cuerpo sin vida de Ángela. Éste cayó sobre mí en cuanto abrí la puerta. Creo que estuve en estado de shock por un momento, pero recuerdo haber gritado con todas mis fuerzas hasta que algunos de los empleados de limpieza vinieron corriendo a ver qué sucedía. Me ayudaron a levantarme, pero os aseguro que no me sentí mejor, en absoluto.

 El cadáver de Ángela se veía totalmente mutilado, su rostro perfecto y hermoso estaba lleno de cortes y su cabello estaba esparcido dentro del casillero. Finalmente, una fotografía clavada en la frente de Ángela con un alfiler terminaba de adornar la tétrica y sangrienta escena. En ella se veía a un tipo con una máscara teatral saludando a la cámara y sosteniendo el cadáver de Ángela sobre su hombro, y una leyenda al reverso de la foto que decía:

-Qué tengas un lindo aniversario, Johan.-
Capítulo anterior: Capítulo 2 - Español
Capítulo siguiente: Capítulo 4 - Español

¡LEAN ESTO! :noes:
Intento mantener limpia la ortografía y la gramática, se aceptan correcciones de las mismas (excepto por el asunto de si las mayúsculas llevan tilde, y por favor en caso de realizar correcciones sean amables).
En esta parte de la historia Johan Johnson cuenta lo que ella ha vivido antes de que le sucedieran ciertas cosas. Conste que a causa de esto pueden haber opiniones subjetivas que no siempre coincidirán con las mías ni las de ustedes ya que no es mi voz sino la del personaje, por decirlo así.

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Story © JudithEstelle
Characters © JudithEstelle

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:iconbrakublaze:
Te felicito Judi, no encontre ningun error notorio en este capitulo, vas mejorando :clap:
Primero que nada, te dire, la historia comienza a ubicarse a partir de aquí, por el sendero que deberia, se toma la trama central de inmediato. Tardaste un poco, puesto que tanto el capitulo 1 como en el 2, cualquier persona podria imaginarse otro desenlaze con lo ya planteado, pero no, en este capitulo te enfocaste muy bien a redirigir la historia a su idea principal, sin mencionar que aquí es donde verdaderamente captas la atencion del lector al establecer el suspenso real.
Ahora, hablemos de la estructura; repites ocasionalmente palabras, lo bueno es que utilizas intervalos largos de espacio entre una y otra, aunque hay algunas que podrias modificar por otras, no afecta en nada, pero da una buena impresion de todo. Un ejemplo podría ser en los parrafos finales, al terminar uno de los dialogos de Johan, hablandole a Angela, pones "recordarmelo" y enseguida en el siguiente renglón, pones "recordaba". Como ya dije, cambiarlo no afecta en nada y esta bien tal y como esta, pero sustituir este tipo de palabras hace lucir todo menos constante ¿Si me explico?
Cambiando de tema, hay 2 cosas que halle algo incompletas y necesitan un poco de detalles:
1.- La escena de la niña ¿realmente tiene un fin fijo? Digo, ayuda a que Johan no vaya al doctor, pero eso hace parecer que es una escena que esta de más, si no paso nada realmente. Podrias agregar un detalle mas, como decir que gracias a que no fué con el, paso esto o encontro algo, cosas así.
2.- El cadaver de Angela. Éste si es un detalle algo inútil, pero no hay explicasion alguna sobre como es que se metió el cadaver al casillero de Johan. No es como si el criminal fuera un "super cerrajero", pero deberias de poner un detalle pequeñisimo ahi que le diera pauta a una explicación. Puedes poner que la cerradura (No se si asi se le diga a las de los lockers tambien) lucía forzada pero no le tomo mucha importancia, o algo similar.
Fuera de todo esto, considero este capitulo el mejor hasta ahora por lo que ya mencioné, este capitulo es la clave de tu historia. La forma de relatar todo establece un ambiente de tension y angustía por como salen las cosas. Simplemente estupendo ^^
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JudithEstelle Featured By Owner Jan 20, 2013
En absoluto, las críticas ayudan a mejorar y me alegro mucho que me dieras una :)
La sinceridad es lo que aprecio más que nada.
Gracias por tu opinión, intentaré mejorar.
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JudithEstelle Featured By Owner Feb 14, 2013
Actualizando.. Al principio me sentía feliz y agradecida por recibir una supuesta crítica constructiva e imparcial, pero ahora que sé por una fuente confiable que quien la hizo ni siquiera leyó la historia y dejó una crítica falsa sólo para molestar me siento decepcionada :no:
Por ende, no siento la más mínima culpa por marcar como spam este comentario.
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Brakublaze Featured By Owner Jul 17, 2012  Student Traditional Artist
este kapitulo realmente me encanta ._.
la historia comienza a dar sentido, los personajes cada vez agarran un papel importante y lo mejor es ke las dudas del kapitulo anterior (en este kaso lo de la maskara) se aclaran en este
se te da muy bien la literatura x3
sige asi y lo kemo en un disko :3
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JudithEstelle Featured By Owner Jul 17, 2012
¡Voy a ser una rockstar! (WTF? xD)
Gracias, eso intento :3
Me alegra que te gustara, mi mayor miedo es hacer una historia aburrida ._.
Quisiera tener diseñada la máscara XD
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Brakublaze Featured By Owner Jul 17, 2012  Student Traditional Artist
mas ke la maskara deberias de hacer los profiles de angela y taylor ._.
como tambien de la hija de kate
rockstar? xDD
y no te preocupes, tu historia es completamente entretenida con la palabra "Suspenso" en alto ^^
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:iconjudithestelle:
JudithEstelle Featured By Owner Jul 17, 2012
[link] los de Taylor y Angela ya están hechos XD
La hija de Kathy no hace falta, es muy secundaria.
Sí, rockstar 8D
Eso espero, intentaré poner un poco más de suspenso D:
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Brakublaze Featured By Owner Jul 17, 2012  Student Traditional Artist
taylor? yo solo veo angela y alexandra ._.
pero yo me refiero a profile (osea con datos y todo) :S
lo haras, tengo muy buenas espectativas de tu secuela precuela o lo ke sea :S (perdon es ke no se ke viene siendo ._.)
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JudithEstelle Featured By Owner Jul 17, 2012
El apellido de Alexandra es Taylor XD
¿Hacerle un profile tan detallado a un personaje secundario que sólo vive por un capítulo y a otro que aparece dos o tres veces? ._.
No es una secuela, es una sola historia XD Sólo que los siguientes capítulos están dedicados más a Judith :3
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:iconbrakublaze:
Brakublaze Featured By Owner Jul 17, 2012  Student Traditional Artist
me..volviste a...SPOILOREAR D:
ok ya comprendi, no vuelvo a preguntar de la historia hasta ke la termine ._.
osea ke es la misma historia? ._.
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