Deviant Login Shop
 Join deviantART for FREE Take the Tour
×

:iconjudithestelle: More from JudithEstelle


More from deviantART



Details

Submitted on
January 11, 2013
File Size
24.5 KB
Link
Thumb

Stats

Views
301
Favourites
9 (who?)
Comments
18
×


 Los extraños acontecimientos en la vida de Judith comenzaron a ocurrirle a la edad de 23 años. La lluvia caía copiosamente sobre la ciudad de Londres en aquel momento. La muchacha bebía su séptima taza de café del día mientras meditaba sentada junto a la ventana de su habitación. Las luces de la ciudad se ven hermosas, pensaba ella. Estaba teniendo otra de esas noches solitarias en las que uno se pone a pensar e incluso llega a sentir melancolía. Comenzó a divagar por aquello que la enorgullecía más que nada en el mundo: la universidad. Aquello que siempre ha plantado el temor en miles de adolescentes al obligarles a desprenderse de eso que los mantenía protegidos y les permitía apegarse a los últimos momentos de su niñez, pensaba Judith, pero ella se sentía más animada que nunca al haber podido ser una de las afortunadas jovencitas que tienen la suerte de poder asistir a dichas instituciones. Aún podía recordar el triste y, al mismo tiempo, glorioso día en que obtuvo finalmente su título. Con su reluciente traje de graduación, la muchacha paseaba nerviosamente por los pasillos de la Universidad Imperial de Londres esperando a que la ceremonia iniciara. Su larga y negra falda y sus notorios detalles en color rojo carmesí acompañados por franjas blancas realmente hacían una combinación elegante. El birrete ligeramente desacomodado hacia un costado de su cabeza con su cordón dorado colgando lucía en cierta forma gracioso. Todos sus esfuerzos dieron frutos, gracias a eso pudo dedicarse a la vocación que ella tanto amaba. Judith comenzó a recordar entonces esos programas de televisión que siempre miraba, en donde los médicos lograban, o no, salvar la vida de un paciente. Observar la felicidad de los familiares y la sonrisa del enfermo ya recuperado la hacía feliz. Lo que ella más deseaba era poder ver el rostro sonriente de uno de sus pacientes al momento del reencuentro con sus seres queridos. El tan sólo pensarlo la hacía sentir viva y llena de expectativa. "Finalmente, luego de graduarme, logré cumplir mi sueño" se dijo a sí misma sonriendo. Quizás la joven le daba demasiado crédito a todo esto, pero no podía evitarlo. La gente podría llegar a hartarse de ella. Hace un mes cuando saludó a su mejor amiga Johan por su cumpleaños número 25 por teléfono, nuevamente tocó el tema de la universidad. ¿Y si su amiga creyó que era pretenciosa? Y así Judith continuó divagando y yéndose por todas las ramas de sus recuerdos. Repasar estos eventos esa fría noche la hacía sentir feliz y satisfecha de las decisiones que había tomado en su vida y avergonzada de algunas otras. Pero no cabía duda de que el orgullo de ser cirujana hacía que su vida valiese la pena. Por esta razón ella acostumbraba a guardar fotografías en su ordenador de los pacientes que habían podido recuperarse y de sus familias que regularmente miraba cuando necesitaba algo de ánimo.
 Siguieron rodeando su mente los pensamientos y recuerdos de la infancia y la adolescencia, hasta que sus cortos ratos de inspiración y melancolía dejaron de tener efecto en su mente. Pasó así, de estar melancólica a estar aburrida. ¿Por qué debía toda la energía del cuerpo llegar por las noches cuando se supone que uno debería descansar? No había nadie con quien charlar a esas horas de la madrugada, ni siquiera la gente con la que conversaba por la red estaría despierta a estas horas. Nadie que a ella le agradase, al menos. Su humor comenzaba a tornarse hostil, así que decidió matar el tiempo con el ordenador. Las historias macabras o de misterio siempre le fascinaron, jamás se hartaba de ellas. Ya había pasado como un mes desde la última vez que había leído algún relato de ese tipo, y al recordarlo sintió que a pesar de su mal estado de ánimo se sentía un poco animada a echar un vistazo. Entró directamente en YouTube, ese sitio sí que tenía buenas historias. Incluso estaban a veces acompañadas de imágenes y música verdaderamente adecuadas. Buscó algún vídeo de interés. Nada nuevo o interesante. Qué decepción. Al llegar a la quinta página de la búsqueda se cansó, la pereza resultó muy fuerte para ella en ese momento. Decidió abrir alguno de los que no había visto desde hace tiempo, de todos modos era más fácil que buscar algo qué leer por el Internet. Se decidió por uno que había visitado hace un año y medio. No tenía muchas pageviews, ella aún podía ver el comentario que dejó después de tanto tiempo. Sin embargo tuvo suerte, o al menos eso fue lo que ella pensó. En los vídeos relacionados se hallaba uno que lucía interesante. Qué miniatura más extraña tenía, parecía una persona con el rostro cubierto por alguna clase de mascarilla casera de pésima calidad con exceso de filtros y contraste para que luzca aún más raro de lo que ya de por sí era. El nombre del vídeo era "Warning", una palabra cliché pero que siempre le había llamado la atención a Judith. Considerando lo aburrida que ella estaba, no le haría daño verlo. Lo abrió intrigada, aunque ciertamente desconfiada. Sólo tenía una duración de unos segundos, podría ser un screamer de los que ella tanto detestaba. Ya demasiadas veces se le había ido el corazón del pecho con la cara de la niña del Exorcista acompañada de gritos estruendosos. Primero vio el vídeo silenciado, se alivió al ver que no lo era. Relajada, lo regresó al principio para verlo con volumen. No había música de fondo, sólo la voz calmada de una mujer hablando con un acento inglés en cierta forma exagerado. "Esto no es una revelación, no es un negocio, no es un movimiento. Nosotros sólo somos nosotros, y tú eres parte de nosotros ahora. Bienvenido a la familia. Miriam T." Honestamente parecía sólo otro de esos vídeos satánicos falsos que algunos críos solían hacer para ganar fama en YouTube, lastimoso de verdad. Pero al menos sirvió para matar el aburrimiento por algunos segundos. Según la descripción, el vídeo había sido subido hace unos cinco minutos. Judith bajó a ver los comentarios como siempre lo hacía, y tal cual ella esperaba los pocos de éstos no eran más que insultos. Las groserías eran innecesarias pero en cierto modo lograban divertir a Judith. Se dispuso a mirar entre los vídeos relacionados nuevamente para ver si encontraba algo que le llamase la atención, pero al estar tan adormilada hizo click por error en uno de ellos. Molesta se dispuso en apretar el botón de atrás pero el navegador no podía hallar la página, dejándole tan sólo un mensaje de error. Murmuró algunas groserías sobre YouTube y, disgustada aún más, se dispuso a revisar el historial. Se sorprendió al notar que el vídeo que acababa de ver y que había sido subido hace apenas unos diez minutos fue borrado por infringir las normas de la comunidad. "¿Cómo puede ser esto posible?" pensó Judith, "¿Cuál era el nombre que mencionaba esa silueta? ¿Miriam T.?". Escribió el apelativo en Google y en efecto la búsqueda entregó algunos resultados. No habían muchos datos, y los pocos que encontró no parecían ser muy confiables y serios. De hecho, mientras más leía, más parecía ser una farsa creada sólo para infundir algo de miedo como es tan común en Internet. Según lo escrito en esas páginas, esa tal Miriam T. era una persona con la que se debía ir con cuidado. Mucha gente la relacionaba con la desaparición de personas, con reclutación, secuestro e incluso algunos casos de asesinato. Nada había al respecto en páginas oficiales o en registros policiales, simplemente la información (en algunos casos contradictoria) se presentaba en temas cerrados o abandonados desde hace años en foros populares o en alguna web informal. Sin embargo, la misma advertencia siempre se hacía presente: Cuídate de ella, mantén tus ojos abiertos. Miriam T. está aún ahí afuera y siempre lo estará. Judith simplemente consideró eso como una chorrada así que olvidó el asunto y se fue a dormir.
 Las salas de emergencia son lugares ciertamente desesperantes y estresantes. Ese día había sido particularmente tedioso para Judith. Cuando su horario estaba a punto de concluir, dejó caer su cansado cuerpo sobre la silla giratoria de su oficina dando un enorme suspiro. "Debí dedicarme a las ciencias económicas", murmuró para sí misma a modo de broma. Dirigió una mirada entonces a la mesa de la esquina. El papeleo que debía rellenar era interminable. Ciertamente la burocracia acababa por destruir el poco buen humor que le quedaba por las tardes. "Bah, tengo tiempo, las rellenaré mañana". Se levantó entonces, colgó su bata y se dispuso a guardar sus pertenencias en su bolso para poder marcharse a su casa cuando fue interrumpida por su asistente.
-Disculpe, señorita, hay un visitante que desea hablar con usted. Dice que es importante.-
-Está bien. Que me aguarde en la sala de espera. Estaré ahí en un minuto.- respondió decepcionada Judith. Cuando acabó de guardar sus cosas, cogió su bolso y caminó hasta la sala. Se sentía bastante desanimada, pero al ver el tan preocupado rostro del muchacho que estaba sentado allí cogió un interés casi inmediato. El joven no se demoró en notar su presencia, y poniéndose de pie le ofreció un cordial saludo.
-Buenas noches. ¿Es usted la doctora Estelle?- preguntó nerviosamente.
-Sí, soy yo. Buenas noches. Mi asistente me comentó que usted tiene que decirme algo importante.-
-Sí, de hecho. Oh, perdone, no me he presentado. Bueno.. Mi nombre es Jason Colleman, no vivo aquí en Londres pero actualmente estoy residiendo temporalmente con mi madre. Nos mudamos hace un tiempo junto con mi herm.. Bueno, no.. no importa.. Estoy aquí en nombre de mi hermano, el más pequeño de nosotros, Lauren. Lo siento, no dejo de irme por las ramas.- musitó el muchacho agarrándose la cabeza.
-No se preocupe. ¿Qué pasa con su hermano?- insistió Judith, cada vez más intrigada.
-Su.. Su vientre, hay algo en su vientre.-
-Por favor, cálmese, no puedo comprenderlo. Necesito que sea más específico.-
La profesión de Judith exigía bastante paciencia, pero a veces le resultaba difícil cuando sus pacientes estaban tan alterados.
-Perdone, mi familia y yo hemos estado bajo mucho estrés. Mis pensamientos están al revés.- respondió el muchacho.
-Insisto en que no se preocupe. Por favor continúe.-
-B.. Bien.- comentó Jason, estremeciéndose cada vez más. –Verá, Lauren tiene actualmente unos cinco años, cumplirá los seis en un mes. Desde hace unos dos años ha estado sintiendo molestias en el vientre, cada vez más intensas. Al principio no eran más que pequeñas náuseas leves de vez en cuando, pero se hicieron cada vez más frecuentes y más fuertes. Se mantuvo relativamente estable el primer año, sin embargo se ha vuelto un dolor insoportable. Últimamente no ha pasado un día sin que él vomite, ya casi no come nada. Temíamos que fuese cáncer de estómago o algo así, pero según los estudios es una masa de tejidos que va creciendo con el tiempo sin relación con ninguna enfermedad. Los médicos nos dijeron que debía ser extirpado con urgencia.-
-Pero, ¿por qué han esperado tanto tiempo?-
-No es.. No es eso. Hemos ido con varios cirujanos ya, pero siempre ocurre lo mismo. Todos se niegan a realizar la operación.-
-¿Por qué?- exclamó Judith con cierto enfado.
-El primer año le diagnosticaron úlceras estomacales por error. No había inflamación y las molestias eran leves. Las medicinas y la dieta parecían dar resultados. Pero luego de pasar un año las cosas empeoraron casi de un día para otro. El estómago comenzó a crecer hasta el punto en que Lauren ni siquiera pudo caminar, estar de pie o sentado. No dudamos en llevarlo a un médico, y no a cualquiera. Recurrimos al gastroenterólogo de la familia para que le hiciera los análisis, y así fue como nos enteramos de ese tumor. Bueno, supongo que es un tumor.-
El gastroenterólogo de la familia, pensó Judith, habla de eso como si fuera lo más normal del mundo. Qué vida tan lujosa deben de tener, y aún así no pueden conseguir un médico.
-El cirujano- continuó Jason -nos dijo que sería una operación importante pero que su vida no correría riesgos. La programaron para unos días después, pero cuando llegó el momento el cirujano no apareció. Incluso gran parte de los enfermeros no estaban. Intentamos por todos los medios localizarlo, más cuando nos pusimos en contacto con él se negó rotundamente en operar a Lauren. Nos dijo que moriría, que era todo. Sin explicaciones, sin rodeos. Parecía muy alterado.-
-Pe.. pero.. ¡imprudente! ¡La vida de un pequeño! ¡¿Para qué estamos los médicos?!-
Jason dio un paso atrás ante la reacción de Judith, pero se incorporó y siguió la conversación a los pocos segundos.
-Ningún cirujano nos ha dado motivos claros. Siempre son las mismas excusas. Que está perdido, que no puede extirparse.. No sé qué esté pasando. Cuando nos ven entrar al consultorio para que realicen la cirugía, si es que no se ausentan, comienzan a entrar en pánico. Se ponen nerviosos y nos ruegan que salgamos.-
-¿El niño jamás ha sido operado, entonces?- preguntó Judith aún molesta.
-Bueno, no exactamente. Hubo un médico que accedió a operarlo. Entró a la sala y estaba bastante tranquilo, pero..-
El rostro de Jason cambió, parecía ahora más aterrorizado que desesperado.
-¿Señor Colleman?-
-Se suicidó.. en mitad de la cirugía..-
-¡¿Disculpe?!- los ojos de Judith se abrieron como nunca.
-Según los enfermeros cuando abrió el vientre y llegó al cúmulo de células, se alteró. Comenzó a gritar, a pedir perdón y acabó arrojándose por la ventana. No sobrevivió al impacto.-
-Yo.. no sé qué decir.-
-Mi familia ya no tiene esperanzas. Mi madre ya está comenzando a tomar demasiados antidepresivos y mi hermana ha dejado sus estudios. Pero yo no puedo permitir que esto siga. Ningún médico nos ha ayudado, pero yo no pierdo la fe.-
-Esto.. Esto es repugnante. Es una deshonra a la profesión. ¿No tomarán medidas legales?- respondió Judith.
-¡No hay tiempo! ¡Ya no nos interesa demandar a nadie! Si Lauren no recibe tratamiento pronto, morirá. Sólo le queda una semana, está confirmado. Ha estado viviendo gracias al respirador artificial y la intravenosa. Señorita, yo..-
-¿Qué sucede?-
-Por favor, se lo ruego. Es nuestra última esperanza. Si se niega ahora, no sé si mi pequeño hermano sobrevivirá. Por favor, opere a Lauren. Por favor..- El muchacho no dejaba salir ni una sola lágrima, pero ciertamente su voz sonaba quebrada. En última instancia tomó la mano de Judith y se apoyó en sus hombros. La muchacha se quedó sin habla, estaba incómoda y desconcertada, incluso apenada en cierto modo. Ella sonrió levemente y le prometió que salvaría la vida de su pequeño hermano. Hicieron falta unos minutos para que Jason se calmara, pero finalmente quedaron en realizar la cirugía a primera hora de la mañana del día siguiente. Mientras tanto se realizarían los estudios correspondientes y el traslado a la sala de emergencias.
 Luego de un incómodo apretón de manos y agradecimientos que jamás parecían terminar, Judith confirmó el fin de su turno con el recepcionista y se dirigió a su auto. Estaba ansiosa por llegar a su casa, cambiarse y poder beber un café en algún bar, más cuando se dispuso a encender su vehículo éste no encendía. Frustrada, se bajó a revisar el motor descubriendo así que desafortunadamente estaba éste echando humo. ¿Cómo diablos se había descompuesto? Ese mismo día por la tarde funcionaba de maravilla. Si existía algo que la muchacha detestaba, era tomar el autobús que realizaba el recorrido desde su trabajo hasta su casa. Simplemente era desastroso, y para desgracia de Judith también era el único que llevaba a cabo el recorrido que ella debía efectuar. Resignada llamó a una grúa para que llevasen su auto a algún taller y se sentó en la parada del autobús a esperarlo.
 Habían pasado 45 minutos. La grúa ya había llegado y su vehículo ya estaba de camino a que lo reparasen. Finalmente el bus se hizo presente para poder recoger a la ya impaciente chica. Su asiento favorito siempre fue el que se encuentra solitariamente posado detrás de la máquina del cambio. Al ver que estaba vació se apresuró a tomarlo. Con la música de su celular lo bastante alta como para tapar el sonido del motor, se dejó llevar por los desvaríos de su mente. Al estar los audífonos a tal volumen no escuchaba nada en absoluto, por lo que estuvo absorta en su pequeño mundo de fantasía hasta llegar a su destino. Judith sabía que necesitaría distraerse un poco antes del día siguiente, cuando las cosas estarían bastante estresantes para ella y para todos en la sala de emergencias.
 Esa noche la joven médica pudo dormir muy poco. La operación se programó para las 8:00 AM pero ella se hallaba en el edificio ya dadas las 6:00 AM para leer los informes y charlar con los especialistas sobre los resultados de los análisis de Lauren.
-¿Un gemelo parásito?- preguntó desconcertada Judith. -¿Es todo?-
-¿Le parece poco?- respondió el pediatra un tanto irritado.
-No, bueno.. Dadas las circunstancias, sí.- musitó ella con una voz muy baja.
La muchacha ciertamente no podía creerlo. Un gemelo parásito puede poner en peligro la vida de un paciente, sin duda. Pero ¿generar suicidios? ¿Hacer renunciar a los cirujanos? Según las radiografías tomadas en el lugar el pequeño feto se hallaba debajo del corazón, peligrosamente cerca de la aorta torácica. Se alimentaba con los nutrientes del niño, y aunque no era demasiado grande sí era lo suficientemente voluminoso como para restringir a los pulmones y al estómago. La posibilidad de una muerte por pérdida de sangre era alta, pero no inevitable. Judith jamás había tenido un caso de gemelo parasítico antes, pero ya había leído al respecto. Ella jamás habría imaginado que uno de esos extraños casos pudiese tocarle alguna vez. Se pasó una hora entera leyendo informes y consultando médicos pero no encontró ni una sola razón por la cual este pudiese ser un caso tan complicado. El lugar donde el feto estaba situado era delicado pero cualquier médico con algo de experiencia podría llevar a cabo la operación. Su cabeza le daba quinientas vueltas al asunto tratando de dar con una explicación en vano. Concluyó en que la única forma de entender la situación sería llevando a cabo el procedimiento para ver con sus propios ojos aquello que amenazaba la vida de Lauren. La curiosidad y el nerviosismo convirtieron el mísero desayuno que ingirió en una molestia constante en el estómago y la garganta.
 Después de una interminable espera, Judith entró a la sala de operaciones. El pobre niño tenía un aspecto nefasto. Estaba extremadamente delgado, su piel era de un color muy pálido y las bolsas bajo sus ojos hacían creer que estuviese muerto. Era más que evidente que no sobreviviría la semana, tal como Jason afirmó el día anterior. Los latidos de la muchacha se hacían más estrepitosos a cada momento. Ella estaba realmente emocionada. Por fin podría descubrir qué era lo que causaba todo el alboroto. Con el bisturí en su mano derecha, realizó un pequeño corte sobre el abdomen de Lauren. Continuó haciendo pequeñas incisiones y removiendo tejido lentamente y con cuidado de que no se perdiera demasiada sangre, hasta que finalmente llegó a su objetivo. Allí estaba el pequeño gemelo parasítico, obstruyendo de manera clara la respiración y los latidos del corazón, alimentándose de los nutrientes del pequeño Lauren a través de cientos de miles de pequeñísimos capilares. Retirarlo no sería muy complicado para Judith, ciertamente estaba capacitada. Pero ni bien la muchacha le vio, supo que algo no marchaba bien. Algo había cambiado. En las placas que le sacaron al niño, tanto en la sala de emergencias como en los demás establecimientos, se denotaba que aquel desafortunado feto estaba cubierto por una bolsa hecha de células del propio cuerpo de Lauren. Sin embargo cuando la joven médica lo tuvo por fin frente a ella, esa capa de carne se había esfumado. Era como si nunca hubiese estado allí. ¿Cómo era posible? En las placas se veía perfectamente, ¿y ahora resulta que simplemente se evaporó en el aire justo antes de comenzar la operación? Sólo una débil y destrozada placenta rodeaba lastimosamente la parte superior del cuerpo del pequeño ser. ¿Acaso estaba ella volviéndose loca? Judith se quedó estática unos segundos intentando acomodar los pensamientos en su mente. Sus nervios aumentaron aún más, ya ni siquiera podía confiar en los análisis médicos que se llevaron a cabo apenas horas atrás. Cuando la pobre mujer recuperó el habla dirigió su mirada al personal que le apoyaba para intentar encontrar una explicación, pero fue en vano. Sin importar cuánto la chica levantase la voz, ellos simplemente no escuchaban. Parecían perdidos en su mundo, confundidos. La muchacha dejó el bisturí e intentó devolverlos a la realidad sacudiéndoles, incluso golpeándoles. Nada funcionaba. Después de un minuto, el primero de ellos cayó al suelo. Judith se apresuró a levantarlo pero no había nada que pudiese hacer. Estaba muerto. Llena de pavor, la desesperada muchacha presenció cómo cada uno de sus ayudantes caía al suelo de repente y dejaba de respirar. Quiso salir corriendo de la sala a pedir ayuda, pero cometió el error de lanzar una mirada rápida al vientre abierto de Lauren antes de eso. Sólo un pequeño vistazo fue más que suficiente para que ella pudiese contemplar con horror aquella criatura. Era él, ese pequeño y en apariencia inofensivo feto. Allí estaba, moviéndose y sacudiéndose con violencia. Después de unos instantes comenzó a llorar. Judith se paralizó, y con sus ojos abiertos como platos observaba a ese repugnante ser agonizar. Ella quería correr para pedir ayuda pero su pecho comenzó a dolerle y su respiración se hizo cada vez más forzosa. Era la siguiente víctima, estaba muriendo. Si no hacía algo pronto correría el mismo destino que sus compañeros. Lo sabía, ese monstruo era el responsable. No, esto no era natural, no era algo que la ciencia y la medicina pudieran resolver. Había algo más. Con la mano izquierda apretando con fuerza su pecho se dirigió lo más rápido que pudo a la salida, pero ésta estaba cerrada. No podía gritar, su voz era apenas una leve respiración casi inaudible. El llanto de ese maldito feto cada vez retumbaba más en su cabeza causándole aún más dolor y agotamiento. Cayó de rodillas al suelo. Estaba claro, ella moriría al igual que los demás. Finalmente se desplomó en el suelo resignada a esperar su fin. Fue entonces que un leve relámpago iluminó sus pensamientos. Con sus ojos apenas abiertos recordó la desesperación de Jason, el desconsolado hermano de Lauren. Ella le había prometido salvar a su hermano, era su última esperanza. No podía decepsionarlo. Toda su familia esperaba que la vida del pequeño niño se salvara, ella no podía dejar que todo acabara así. Si el pequeño moría, el doloroso vacío de su pérdida los torturaría para siempre. Tenía una vida que salvar, no había tiempo para morir. Con un punzante dolor en el abdomen, inhaló todo el aire que pudo y con dificultad se levantó del suelo. Se sostuvo lastimosamente de la camilla para evitar caer, y con su mano derecha tomó el cauterizador. Si utilizo el bisturí en estas condiciones en las que carezco de precisión, pensó, no cabe duda que causaré que el pobre niño se desangre. Si uso el cauterizador, el sangrado no será tan grave. A medida que ella acercaba el pequeño y filoso instrumento al feto, éste lloraba y gritaba más y más fuerte haciendo que la cabeza de Judith se sintiese como una bomba a punto de explotar. Con la poca fuerza que le quedaba, la adolorida mujer comenzó a quemar los capilares que alimentaban a ese desagradable parásito hasta que se rompían. En cuanto la pequeña llama del cauterizador tocó la carne, los gritos aumentaron. Pero la muchacha siguió. No podía concentrarse del todo, sabía que con un simple error acabaría matando a Lauren, pero no había opción. Si no extirpaba el feto, ambos morirían. Cuando ella logró romper el último capilar, aquel insoportable infierno acabó de repente. Casi como si un hechizo se hubiese roto. Judith podía respirar otra vez y el dolor en su pecho desapareció en un instante. Sin embargo estaba terriblemente agotada. Con furia tomó con su mano al pequeño monstruo que yacía inmóvil sobre el pecho abierto de su paciente y lo arrojó con una insignificante fuerza a la pared. Corrió unos pasos hacia la salida, descubriendo con alivio que finalmente la puerta podía abrirse. "Ayuda.. mis ayudantes.. muertos.. Lauren.. su pecho.. sangra.." le murmuró a una enfermera que se encontraba cerca antes de caer rendida en el suelo de la sala de emergencias. Luego de esas incoherentes palabras, todo se volvió negro para la joven.
Capítulo anterior: Capítulo 7 - Español
Capítulo siguiente: Capítulo 9 - Español

CORRECCIÓN PENDIENTE

♠ ¡LEAN ESTO! :noes:
OH DEAR GOD xD Para mis queridos lectores, PERDÓN POR LA DEMORA :XD: La escena final de este capítulo es aquella que he querido escribir desde hace mucho, y finalmente lo hice ;_; Aquí se comienza a explicar la extraña situación en la que Johan encontró a su vieja amiga Judith. 
Ya que estuve sin subir un capi en MESES, probablemente no sepan ubicar bien en donde encaja esta parte de la historia. Mi culpa, sorry ._.
Bueno, al principio de este capi se aclara que ocurre pocos días DESPUÉS de una llamada de Judith a Johan para felicitarla por sus 25 años, así que cronológicamente todo esto le está ocurriendo a Judith al mismo tiempo que lo que le ocurre a Johan en los primeros capítulos. Recordemos que El Diario de Johan comienza con el cumpleaños número 25 de Johan. Ahora gracias a Judith y a Aris se aclararán algunas cosas :B
Consideren esto como.. ¿una segunda temporada? xD Y como se basará en las experiencias de Judith, le llamé "Experiencias de Judith". Soy tan ingeniosa :XD:
En fin, emm.. Gracias por tomarte la molestia de leer mi aburrida descripción xD 

Intento mantener limpia la ortografía y la gramática, se aceptan correcciones de las mismas (excepto por el asunto de si las mayúsculas llevan tilde, y por favor en caso de realizar correcciones sean amables).

GALLERY:
||My characters|| ||Purple Edition Fashion|| ||Comics|| ||Points commission information||

Story © JudithEstelle
Characters © JudithEstelle

Add a Comment:
 
:iconsapphire-lynx4:
Sapphire-Lynx4 Featured By Owner Aug 14, 2013  Hobbyist General Artist
Joer ese feto QUEMENLO CON FUEGO OMFG ALGUIEN ÉCHELE ÀCIDO CLORHÌDRICO GASOLINA Y UN CERILLO JOER TRAIGAN UNA MOTOSIERRA
Reply
:iconjudithestelle:
JudithEstelle Featured By Owner Aug 14, 2013
:iconamgplz: este comentario no me lo esperaba adfsddad x'D
Ok, lo quemaré en algún capi para ti (?) ok no xD
Reply
:iconsapphire-lynx4:
Sapphire-Lynx4 Featured By Owner Aug 14, 2013  Hobbyist General Artist
Me sacaste la risa x'DD pffffffff*boom*(?)

holi(?)

LO.DISFRUTARÉ(????) ahsbsjsj xD
Reply
:iconjudithestelle:
JudithEstelle Featured By Owner Aug 14, 2013
Sigue riendo, sigue, me hace más poderosa (?) afdsfdafs perdón no tomé mi medicina xD
Holiiiii :iconholiwisplz:
Reply
:iconsapphire-lynx4:
Sapphire-Lynx4 Featured By Owner Aug 14, 2013  Hobbyist General Artist
WAHAHHHHA I KNOW THAT FEEL de donde ceees que saqué mi superpoderes superpoderosos(???) oknonononon xDD

ah te dije que te la tomaras :iconfliptableplz:

:icongermandanceplz: Holiiiis~
Reply
:iconjudithestelle:
JudithEstelle Featured By Owner Aug 14, 2013
¿Y cuáles son tus superpoderes superpoderosos? Comparte tus secretos :iconimfabulousplz:
Es que me olvidó, no me pegues afsdafdsf también olvidé la pastilla para la memoria OTL
Demasiado Germán :iconinglipplz:
Reply
:iconsapphire-lynx4:
Sapphire-Lynx4 Featured By Owner Aug 14, 2013  Hobbyist General Artist
PUESPUES NO TE DIRÉ PORWUE...POR LA NUTELLA(???):icondivaprussiaplz:
No señorita-al rato andará en cuatro patas porque se le pegó a rabia uwu(?)

NUNCA HAY SUFICIENTE OMFG(?)
Reply
:iconjudithestelle:
JudithEstelle Featured By Owner Aug 14, 2013
Tendré que robar la Nutella para poder obtener tus superpoderes superpoderosos :icondarkrageplz:
OMFG ¿cuántos defectos tengo? (?)
Reply
(1 Reply)
:iconmismagias:
Mismagias Featured By Owner Jan 12, 2013
Excellent chapter!
This showed a bit of the personality of Judith.
Was really scary and macabre in the part of the parasite.
It reminded me of a program called Assassins Parasites.
Well, I guess that now the questions between Johan, Judith and Aris will begin to be answered.

I'm curious to know what happened to the boy after the parasite was killed. And I'm still intrigued with that family that are to blame by Judith have those psychic problems.
Another intriguing thing is that video about Miriam T.
Honestly I also hate those videos of bad taste.
They appear to be normal videos, with some images and background music, but suddenly a scream and a picture of some horrible monster. I hate those who does this sort of detestable prank.
If I wanted to take a scare, I watch a horror movie or would play Legend of Zelda.
Well, I'll be waiting anxiously for your next chapter.
Reply
:iconjudithestelle:
JudithEstelle Featured By Owner Jan 12, 2013
I get a lot of inspiration of Assassins Parasites, I love that show!
Oh I hate those videos too but they're everywhere, I can't watch YouTube videos in peace anymore.
I'm glad you like this chapter, thank you for reading :hug:
Reply
Add a Comment: